X-Factor #20








Ya tenía ganas de hacer un review de algún cómic de Peter David, ya. Al comenzar el blog quería habrirlo con un review de Peter David, pero esa semana no salia ninguna de sus series, y el tomo de 1602: Fantastick Four hacía ya un par de semanas que me lo habia leido, por lo que no lo tenia muy fresco en la memoria.
Pero a lo que vamos, X-Factor #20. No es precisamente un buen número para engancharte a la colección, ya que es más bien el final de un arco. Mejor si esperas al #21, pero en ese caso te habrás perdido 20 números de uno de los mejores cómics Marvel del momento. Si eres un lector habitual, tendrás más de lo mismo. Y en este caso, eso es algo bueno, muy bueno.
Las labores artísticas corren a cargo de Khoi Pham, con Sandu Florea y Chris Sotomayor a las tintas y el color respectivamente. Y se trata básicamente de un cómic Marvel del montón, cumplidor. Al menos no destaca de manera negativa, cosa que resulta positiva. Y aunque no sea tan bueno como Pablo Raimondi si que mantiene unos estándares de los que X-Factor no siempre ha disfrutado.
A diferencia del dibujo, la historia si que sobresale del resto de cómics Marvel. Aunque Peter David es uno de mis escritores favoritos, por lo que no se si podría ser completamente imparcial con él.
Es imposible hablar de la historia sin hacer ningún spoiler, por lo que avisados quedáis. Intento no profundizar mucho, pero seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.
En este número se cierra mayoritariamente la saga de Pietro en gran parte, ya que quedan algunas puertas abiertas para futuras historias. Basicamente el número es una gran pelea. Con énfasis en lo de grande.
Pietro usa a Rictor para devolver los poderes al grupo terrorista X-Cell. En el que se encuentran Calisto y Médula, cuando el suelo empieza a temblar. Cuando se asoman a la ventana para ver que pasa, “¿Sabes la película 300? Pues algo parecido”. Y nos encontramos a, suponemos que, 300 duplicados de Madrox con tapacubos como escudos que incluso gritan “¡Huah!” y todo.
Y con esto Peter asienta el tono, con ese humor suyo que hace que disfrutes el doble del cómic. Ya que en realidad no es más que una pelea de buenos contra malos, pero bien contada.
